¿Qué es el Nuevo Pacto en la Biblia?

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El poeta y clérigo irlandés Jonathan Swift dijo una vez: “Las promesas y los pasteles están hechos para romperse”. Es una burla sobre la tendencia de los seres humanos a faltar a nuestra palabra, y para muchos, este mismo pesimismo tiñe cualquier comprensión de la palabra “pacto”. Al fin y al cabo, un pacto se define como una promesa en forma de contrato o tratado. Entonces, ¿qué hace especial al Nuevo Pacto en la Biblia?

Lo que Jonathan Swift debería haber dicho es: “Las promesas humanas y los pasteles están hechas para romperse”. Como seres humanos, parece que tenemos una capacidad innata para faltar a nuestra palabra y no cumplir las promesas que hacemos. Sin embargo, Dios no es como nosotros.

Dios no rompe sus promesas. A eso se refiere la Biblia cuando habla de pacto. Es una promesa inquebrantable que Dios ha hecho a su pueblo.

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El primer pacto en la Biblia

El Antiguo Testamento nos cuenta la historia del primer pacto entre Dios y Abraham, que incluía a sus descendientes. En Génesis 12:1-3, 13:14-17 y 17:1-9, leemos acerca de este pacto. Dios prometió aumentar, proteger y proveer para esta nación, siempre y cuando lo adoraran de la manera que Él les ordenó. El pacto se consolidó cuando Moisés recibió la Ley. En consecuencia, se enseñó a los israelitas a hacer sacrificios para ser perdonados por sus pecados.

Cuando los israelitas rompieron su pacto, Dios envió profetas para llamarlos al arrepentimiento y al retorno a Él. Uno de estos profetas fue Jeremías.

Él nos habla de una promesa que Dios hizo de establecer un nuevo pacto con su pueblo. Jeremías 31:31-32 dice: “Vienen días -afirma el Señor- en que haré un nuevo pacto con Israel y con Judá. No será un pacto como el que hice con sus antepasados el día en que los tomé de la mano y los saqué de Egipto, ya que ellos lo quebrantaron a pesar de que yo era su esposo, declara el Señor”.

El nuevo pacto en la Biblia

Jesús vino, nacido en una familia judía, y enseñó a los judíos a mantener el pacto entre Dios y su pueblo. Jesús se tomó esto en serio, tanto que llegó a decir en Mateo 5:17-18, “No piensen que he venido a anular la Ley o los Profetas; no he venido a anularlos, sino a darles cumplimiento. Les aseguro que mientras existan el cielo y la tierra, ni una letra ni una tilde de la Ley desaparecerán hasta que todo se haya cumplido.”

Con su muerte y resurrección, Jesús cumplió todo lo que la Ley requería para nuestra santidad. Él hizo posible que nos reconciliáramos con Dios sin necesidad de nuevos sacrificios. Por eso, el primer pacto se consideró cumplido.

Dios estableció un nuevo pacto entre Él y su pueblo, ahora llamado Iglesia.

Hay cinco cosas que necesitamos saber sobre el nuevo pacto para entender lo que es:

Salvación por Gracia a través de la Fe

Bajo el primer pacto, la salvación era el resultado de guardar la ley, vivir una vida pura y justa. Debido a que el pecado nos hace injustos, se necesitaban sacrificios para limpiar a los individuos e incluso a toda la nación. Sin embargo, dentro del Nuevo pacto, recibimos la salvación como un regalo de la gracia de Dios. Esto sucede cuando ponemos nuestra fe en Jesús, en su muerte y resurrección. El apóstol Pablo lo describe en su carta a los Romanos, cuando dice en Romanos 3:21–26,

Pero ahora, sin la mediación de la Ley, se ha manifestado la justicia de Dios, de la que dan testimonio la Ley y los Profetas. Esta justicia de Dios llega, mediante la fe en Jesucristo, a todos los que creen. De hecho, no hay distinción, pues todos han pecado y están privados de la gloria de Dios, pero por su gracia son justificados gratuitamente mediante la redención que Cristo Jesús efectuó. Dios lo ofreció como un sacrificio para obtener el perdón de pecados, el cual se recibe por la fe…

Morada del Espíritu Santo

Los pactos con Dios tienen un sello, algo que marca al receptor como perteneciente a Dios. En el primer pacto, era la circuncisión. Pero bajo el Nuevo Pacto, es la presencia del Espíritu Santo en cada creyente. Vemos esto en Romanos 8:9-10, que dice: “Sin embargo, ustedes no viven según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios vive en ustedes… pero el Espíritu que está en ustedes es vida a causa de la justicia.“.

Este es el cumplimiento de las profecías del Antiguo Testamento. Ellas apuntaban a el día en el que Dios daría su Espíritu a todo aquel que acudiera a Él. El Espíritu Santo vive en nosotros para mantenernos santos y puros. Él nos capacita para vivir como Dios nos manda.

Nuevo Pacto en la Biblia

Transformación

El propósito del nuevo pacto no es sólo nuestra salvación, sino también nuestra transformación. Al entrar en la promesa de Dios, somos liberados de nuestras viejas vidas y nos convertimos en personas nuevas. Pablo nos dice esto en 2 Corintios 5:17: “Por lo tanto, si alguno está en Cristo, es una nueva creación. ¡Lo viejo ha pasado, ha llegado ya lo nuevo!”

Inclusividad

Dios hizo el primer pacto con los antepasados de Abraham, incluidos su hijo Isaac, el hijo de Isaac, Jacob, y los doce hijos de Jacob que dieron origen a las doce tribus de Israel. Ese pacto era hereditario, es decir, la persona nacía en él. El Nuevo Pacto es diferente porque está disponible para todos, hayamos nacido como descendientes de Abraham o no. Pablo aborda este tema en Romanos 10:11-13 cuando dice: “Así dice la Escritura: «Todo el que confíe en él no será defraudado». No hay diferencia entre judíos y los que no son judíos, pues el mismo Señor es Señor de todos y bendice abundantemente a cuantos lo invocan, porque «todo el que invoque el nombre del Señor será salvo».

La vida eterna

La promesa del nuevo pacto en la Biblia, es la vida eterna con Dios. Es una vida sin fin en la que vivimos libres de pecado y en total gozo y paz. Se recibe al poner nuestra fe en Jesús. Fuera de este pacto, nuestro pecado nos lleva a la muerte y a la destrucción, pero dentro del pacto tenemos esperanza y un futuro de vida gloriosa, como vemos en Romanos 6:23, “Porque la paga del pecado es muerte, mientras que el regalo de Dios es vida eterna en Cristo Jesús, nuestro Señor.”

El primer pacto estableció una nación de la que saldría el Mesías, Jesús, que cumplió todo lo que exigía el pacto. En Cristo, Dios nos hizo una nueva e inquebrantable promesa. Si crees en Jesús como Señor, serás adoptado como hijo del único Dios verdadero. Y participarás de sus promesas.

 

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