Cómo tener un tiempo devocional con Dios

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Tener un tiempo devocional con Dios es un consejo constante que me han dado cristianos sabios desde que decidí seguir a Jesús. Se me aseguró que un tiempo devocional, de quietud con Dios era un fundamento crucial en mi caminar cristiano y que descuidarlo sería un gran error. Cuando me decían esto, asentía con seriedad pero me encogía por dentro. ¿Por qué? Porque odiaba esos tiempos de quietud. La idea de quedarme quieto y en silencio estaba tan lejos de mi ideal como te puedas imaginar. Soy un extrovertido de aprendizaje cinestésico que procesa externamente. ¿Parar por un momento todos los días y tener un tiempo de quietud? ¿Por qué habría de hacer eso?

Es una pregunta con la que luché durante años y, hasta cierto punto, todavía la encuentro desafiante. Sin embargo, he aprendido a abrazar estos momentos de silencio y quietud. Así es como desarrollé un gozo por mi tiempo de devocional diario con Jesús.

Jesus lo modeló

Las partes de las narraciones del evangelio que más me gustan son las historias en las que Jesús es dinámico. Cuando se enfrenta a la injusticia y la hipocresía arrodillándose en el polvo con las mujeres atrapadas en adulterio. O cuando muestra inmensa compasión y poder al llorar ante la tumba de Lázaro y luego lo llama a la vida nuevamente. Leía estas historias repetidamente, imaginando la escena y las miradas de las personas.

Lo que me perdía en mis lecturas eran los espacios entre estos encuentros dramáticos. Lucas, en su evangelio, llama con frecuencia nuestra atención sobre los hábitos ocultos de Jesús.

En otra ocasión, cuando Jesús estaba en un pueblo, se presentó un hombre cubierto de lepra. Al ver a Jesús, cayó rostro en tierra y le suplicó: “Señor, si quieres, puedes limpiarme.”

Jesús extendió la mano y tocó al hombre. “Sí, quiero” —le dijo—. “¡Queda limpio!” Y al instante se le quitó la lepra.

“No se lo digas a nadie” —le ordenó Jesús—; “solo ve, preséntate al sacerdote y lleva por tu purificación lo que ordenó Moisés, para que les sirva de testimonio.”

Sin embargo, la fama de Jesús se extendía cada vez más, de modo que acudían a él multitudes para oírlo y para que los sanara de sus enfermedades. Él, por su parte, solía retirarse a lugares solitarios para orar.

Lucas 5:12-16

¿Notaste el énfasis que usó Lucas? Jesús “SOLÍA retirarse a lugares solitarios para orar”. Jesús constantemente modelaba el tiempo alejado de las multitudes y sus amigos cercanos para tener un tiempo a solas con Dios. Hizo lo mismo antes de elegir a sus 12 apóstoles.

Por aquel tiempo se fue Jesús a la montaña a orar, y pasó toda la noche en oración a Dios. Al llegar la mañana, llamó a sus discípulos y escogió a doce de ellos, a los que nombró apóstoles: Simón (a quien llamó Pedro), su hermano Andrés, Jacobo, Juan, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Jacobo hijo de Alfeo, Simón, al que llamaban el Zelote, Judas hijo de Jacobo, y Judas Iscariote, que llegó a ser el traidor.

Lucas 6:12-16

Y nuevamente, cuando estaba enfrentando su mayor desafío mientras se preparaba para su muerte.

Jesús salió de la ciudad y, como de costumbre, se dirigió al monte de los Olivos, y sus discípulos lo siguieron. Cuando llegaron al lugar, les dijo: «Oren para que no caigan en tentación». Entonces se separó de ellos a una buena distancia, se arrodilló y empezó a orar: «Padre, si quieres, no me hagas beber este trago amargo; pero no se cumpla mi voluntad, sino la tuya». Entonces se le apareció un ángel del cielo para fortalecerlo. Pero, como estaba angustiado, se puso a orar con más fervor, y su sudor era como gotas de sangre que caían a tierra.

Lucas 22:39-44

Parece que Jesús dependía de estos momentos a solas con su Padre. Sin embargo, no cambia que yo odiaba esos momentos de quietud y luché por incorporarlos a mi vida. Aquí hay algunas cosas que aprendí y que espero te ayuden en tu rutina de tiempo devocional.

Antes de comenzar

Durante años luché con los tiempos devocionales porque tenía una idea equivocada de para qué servían. Pensaba que era algo que tenía que hacer o sino a Dios no le agradaría, no me bendeciría, no me apreciaría, ni respondería mis oraciones. Trataba a Dios como a un genio o una máquina expendedora. Si sigo esta rutina de tiempo devocional, entonces Dios tiene que ayudarme. Era una forma incorrecta de ver a Dios. Los tiempos devocioanles son una forma de desarrollar una relación con tu Padre celestial. La relación es la clave, no cuánto tiempo oras o cuánto de tu Biblia lees. El objetivo es aprender quién es Dios y dejar que te ame. Aunque, los tiempos devocionales pueden parecer torpes al principio, como una primera cita incómoda, eso es normal; continúa y permite que la relación se desarrolle con el tiempo.

Sé deliberado

Los tiempos silenciosos no ocurren por casualidad, al menos no en mi experiencia. Tuve que elegir un momento y un lugar. Un lugar donde puedo estar solo y concentrarme en Dios. Esto puede ser complicado, especialmente si tu vida está llena de otras personas, pero es posible. Hay una vieja historia sobre la madre de John Wesley que me hace sonreír. Aparentemente, ella tenía muchos hijos y vivían en una casa pequeña, por lo que encontrar un lugar para estar sola era difícil. Para superar esto, se sentaba en la cocina, tomaba su delantal y se lo ponía en la cabeza para estar a solas con Dios. Los niños sabían que cuando mamá estaba sentada así, ¡no debía ser molestada!

Sé honesto

No tiene sentido tener un momento devocional con Dios a menos que seas honesto. Eso significa quitarse las máscaras, dejar ir lo que crees que debes decir o cualquier otra manera en que quieras tratar de impresionarlo. No puedes esconderle nada, Él sabe cada palabra que dirás antes que tú. No solo eso, Él te conoce en tu peor momento y aún te ama, aún te llama a su presencia y aún quiere pasar tiempo contigo. ¡Qué asombroso es eso!

Pídele que se revele a sí mismo

Dios quiere que lo conozcas y quiere que entiendas cuánto te ama. Pedirle que te muestre más de eso es un gran lugar para comenzar tu tiempo devocional. Leer tu Biblia en este momento puede ser de gran ayuda, ya que nos muestra quién es Dios. La aplicación Glorify tiene una lectura bíblica diaria que facilita esto. Mientras lees los versículos, tómate tu tiempo y pregúntale qué quiere mostrarte mientras lees.

Pensamientos finales

Durante años, los tiempos devocionales fueron estresantes para mí. Me generaba mucha presión y eran una carga. Pero ese nunca fue el punto. A medida que he aprendido a relajarme, a disfrutar de Dios, de su presencia y a ser honesto con Él, mis tiempos devocionales se han convertido en un gozo.

Foto por Kristina Flour on Unsplash

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