9 pasos simples para ayudarte a meditar en la Palabra de Dios.

5 min. para leer

Cuando escuché por primera vez a alguien decirme que meditara en la Palabra de Dios, me sentí confundido. ¿Meditar? ¿No es eso algo que proviene del misticismo oriental? ¿Qué tiene eso que ver con la Biblia? Luego leí el libro de Josué. En el primer capítulo, Dios le habla a Josué y le dice:

“Solo te pido que tengas mucho valor y firmeza para obedecer toda la ley que mi siervo Moisés te ordenó. No te apartes de ella para nada; solo así tendrás éxito dondequiera que vayas. Recita siempre el libro de la ley y medita en él de día y de noche; cumple con cuidado todo lo que en él está escrito. Así prosperarás y tendrás éxito. Ya te lo he ordenado: ¡Sé fuerte y valiente! ¡No tengas miedo ni te desanimes! Porque el Señor tu Dios te acompañará dondequiera que vayas.”

Josué 1:7-8

Entonces, la Biblia habla de la meditación, pero ¿qué significa realmente? ¿Tengo que sentarme con las piernas cruzadas y tararear mientras trato de vaciar mi mente? Afortunadamente, la respuesta es “no”. La palabra bíblica para meditar significa, literalmente, “murmurar”. Esto no significa que debamos repetir varias palabras sin rumbo fijo una y otra vez , sino que debemos recordarlas y estar conscientes de ellas mientras las decimos en voz alta. La mejor forma de explicarlo es pensar en una vaca en el campo. En serio, las vacas son el mejor ejemplo sobre la meditación. Déjame explicártelo. Una vaca tiene cuatro estómagos para ayudar a procesar la hierba que come. Cuando una vaca come hierba, la ingiere hasta el primer estómago, donde se digiere parcialmente. Luego, la vaca regurgita la hierba parcialmente digerida, la mastica un poco más y se la traga al segundo estómago y así sucesivamente hasta que la hierba esté completamente digerida. Este es el mejor ejemplo de lo que significa meditar en la Palabra de Dios.

Aquí te ofrecemos una guía simple, paso a paso, para ayudarte con la meditación bíblica.

1. Elige un horario

Es mucho más fácil desarrollar un hábito constante si lo haces a la misma hora todos los días. No importa en qué momento del día lo hagas, siempre que sea constante. Si eres de los que se levanta temprano, elige un horario en la mañana. Si eres una de las personas que trasnocha regularmente, busca un horario por la noche. Un truco simple para desarrollar un hábito es vincularlo con algo que ya haces diariamente. Tal vez puedes tomar un momento antes de cepillar tus dientes por la mañana o por la noche y usar ese tiempo para meditar en Dios y en Su Palabra.

2. Ora

Antes de meditar en la Palabra de Dios, haz una oración sencilla: “Padre, ¿puedes enseñarme más acerca de ti?” A Dios le encanta contestar oraciones como esta, porque quiere revelar Su naturaleza a Sus hijos.

3. Elige un versículo

No tiene por qué ser largo, de hecho, te animo a que sea breve, especialmente si estás empezando a aprender sobre la meditación en las Escrituras. La aplicación Glorify es perfecta para esto, ya que tiene una pasaje bíblico para todos los días.

4. Lee el versículo lentamente y en voz alta

Parece que siempre tuviéramos prisa, queremos que las cosas sean cada vez más rápidas, y hemos perdido la belleza de ir más despacio. No caigas en la tentación de apresurar tu tiempo de meditación en las Escrituras, tómate tu tiempo para leer y meditar. Glorify te ayudará con esto, ya que la aplicación deja un espacio entre palabras en cada versículo para que puedas tomarte tu tiempo y dejar que cada una de ellas se impregne en tu mente y corazón. Leerlo en voz alta marca la diferencia, incluso si lo susurras. Algo profundo sucede cuando nuestros oídos escuchan la Palabra de Dios, nuestra mente comienza a cambiar.

5. ¿Qué te llama la atención?

¿Hubo alguna palabra clave que te llamó la atención? ¿Quizás fue una idea o un tema extenso? O tal vez mientras leías, las palabras despertaron pensamientos en tu mente. No hay una respuesta correcta. Dios revela diferentes aspectos sobre sí mismo a diferentes personas, lo importante es que comiences a aprender de Él a través del proceso.

6. Escríbelo

Tómate un momento para tomar nota de aquello que te llamó la atención y en lo que estabas pensando mientras leías el versículo. Una frase es suficiente, esto te ayuda a solidificar lo que estabas meditando y puedes volver a consultarlo o incluso investigar más sobre el tema.

7. Rumíalo

Ahora podemos actuar como la vaca rumiando. Elige un tiempo, entre dos y cuatro horas, y configura tu alarma como recordatorio. Cuando suene la alarma, deja de hacer lo que sea que estés haciendo y vuelve a leer el versículo, mientras le pides al Padre que continúe revelándose a ti. ¿Hay algo nuevo que se destaque? Este es el proceso para meditar en la Palabra de Dios. Escribe todo lo que haya venido a tu mente y programa la alarma para dentro de otras dos o cuatro horas.

8. Repítelo por 24 horas

Aquí es donde realmente comenzamos a rumiar y a estar conscientes de todos los beneficios de nuestra meditación en la Palabra de Dios. Tomarnos nuestro tiempo para sumergirnos en una escritura durante 24 horas, le permite a Dios revelarse y reforzar todo lo que quiere mostrarnos.

9. Repite el ejercicio

No se supone que la meditación sea un evento único. Dios le dijo a Josué que meditara en Su Palabra de día y de noche. La intención es generar un hábito de meditación bíblico continuo y para toda la vida. 

Algunos pensamientos extra.

Puede ser útil aprender de los demás y usar su comprensión para guiarnos a medida que descubrimos más y más acerca de nuestro asombroso Dios. Los devocionales incluidos en la aplicación Glorify son una herramienta útil y pueden ser de gran ayuda para tu meditación. Es importante que te tomes tu tiempo para aprender a meditar en la Palabra de Dios. Él no está apresurado y tú no tienes por qué estarlo tampoco. Al empezar la jornada de la meditación, puedes sentirte extraño… no te rindas, relájate y disfruta del proceso. Por último, no te castigues si no lo haces un día, no hay un premio por asistencia. No te preocupes si te pierdes un día, solo hazlo al día siguiente y sigue adelante. Recuerda, Dios es un Padre amoroso quien se está revelando a ti. Se trata de una relación, no de tildar una casilla o intentar impresionar a alguien.

Foto por Ryan Song on Unsplash

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