5 formas sencillas de incluir la adoración casual en tu rutina diaria

5 min. para leer

¿Qué es la adoración informal?

Antes de pensar en qué es la adoración informal, retrocedamos y recordemos el significado de “adoración”. En la Biblia, la palabra griega “proskuneo” se usa 61 veces para referirse a “adoración”. Deriva de dos palabras de raíz que juntas significan, “acercarse para besar”. Esta es la esencia de nuestra adoración, acercarnos a nuestro Dios para adorarlo en la intimidad.

Como creyentes, tendemos a hacer esto con mayor frecuencia en las iglesias, pero como hemos visto en los últimos dos años, a veces no podemos reunirnos con nuestra familia de la iglesia. Esto puede deberse a una enfermedad o incapacidad, o como nunca hubiéramos pensado que veríamos en nuestra vida, una pandemia global. Es maravilloso cantar y alabar a Dios con los demás, pero nos estamos perdiendo de algo si ese es el único momento de la semana en que nos acercamos a Dios para adorarlo.

Preparados para el futuro

La realidad es que no sabemos lo que viene, por eso es muy importante conectarnos con Dios a través de la adoración informal; de esta manera podremos mantener Su vida fluyendo en nosotros. Recuerda, la adoración no es solo cantar, es acercarnos a Él y venir tal como somos. Pablo ora:

“Le pido que, por medio del Espíritu y con el poder que procede de sus gloriosas riquezas, los fortalezca a ustedes en lo íntimo de su ser, para que por fe Cristo habite en sus corazones”. (Efesios 3:16-17).

Entonces, ¿cuál es la definición de adoración informal? Es encontrarnos con Dios en nuestra vida diaria. Fuera del entorno formal de la iglesia. Y también tener un espacio para escucharlo y darle alabanza y gloria, donde sea que estemos y en lo que sea que estemos haciendo. Aquí hay cinco ejemplos simples y prácticos de adoración informal que puedes incluir en tu rutina diaria.

1. Comienza el día con una pausa de 5 minutos

A veces, tener un tiempo con Dios se trata de hacer una pausa al comienzo del día, antes de sumergirnos en las demandas del mismo. ¿Puedes tomarte cinco minutos, tal vez en un sillón con un café, solo para estar con Dios? Martín Lutero dijo la famosa frase:

“Tengo tanto que hacer que pasaré las primeras tres horas en oración”.

A veces, el acto de acercarse a Dios, antes de hacer cualquier otra cosa, es como aquietar las aguas de nuestro esfuerzo. Incluso cinco minutos con él permitirán que las cosas encajen en su lugar. ¿Estás cuidando a un pariente mayor o un niño muy pequeño, y literalmente no tienes un segundo para ti? ¿Por qué no poner la App Glorify de fondo, mientras tu hijo juega o mientras realizas otras tareas, para sumergirte a la presencia de Dios?

2. Incluye a Dios en tu ejercicio diario 

El Salmo 24:1 nos recuerda que “del Señor es la tierra y todo cuanto hay en ella”. Podemos convertir todo lo que hacemos en un acto de adoración. Me encanta realizar ejercicios de estiramiento en mi esterilla de Pilates. Aflojar las áreas de tensión en mi cuerpo me recuerda que debo depositar mis preocupaciones en Dios.

Caminar me recuerda acerca de la perseverancia. El otro día, mientras subía una colina con mi esposo e hijos, pensé en una oración que había estado haciendo durante años. Subir colinas también nos cambia la perspectiva y nos ayuda a obtener un punto de vista diferente sobre las situaciones en nuestra vida. La naturaleza habla todo el tiempo y nos recuerda el milagro de la vida, día a día. Si no puedes salir, aún puedes observar la naturaleza desde la ventana o traer plantas a tu casa. La regeneración, la renovación, el florecimiento y el fruto pueden hablarnos de los caminos de Dios.

A man sitting on top of a hill looking out over clouds at sunset, enjoying an informal worship time.

3. Lo que sea que hagas, ¡hazlo para Dios!

El hermano Lawrence, un monje francés del siglo XII, era cocinero en su monasterio. Él dijo: “Poseo a Dios tan pacíficamente en el bullicio de mi cocina […] como lo hago de rodillas ante el Santo Sacramento”.

Y continuó diciendo: “Nuestra santificación no depende de alguna alteración en lo que hacemos, sino de hacer para Dios lo que comúnmente hacemos por nosotros mismos”. [1]

Ya sea que estemos cocinando la cena para la familia o lavando la ropa, podemos hacerlo para Dios. Él no está lejos de nosotros. Un verano, trabajé para una fábrica de yogures, empacando yogures en envases de cartón, durante ocho horas seguidas. Mi mente divagaba y comenzaba a orar y cantar canciones de adoración en mi cabeza. ¡Fueron tiempos maravillosos para pasar el rato con Dios! ¡A veces, necesitamos un pequeño empujón para recordarnos que podemos invitar a Dios a estar con nosotros en todo momento!

4. Haz un cambio

A veces hablamos con Dios durante el día, pero otras veces necesitamos que nuestra adoración informal se transforme en una adoración profunda. En esos momentos, el simple hecho de sentarse frente a un fuego o escuchar música puede aquietar nuestras almas. La prisa del mundo puede esperar. Simplemente detente. Quédate quieto y haz algo un poco diferente.

5. Cierra el día con Dios

Finalmente, cuando el día termine, acércate a Dios. Dale gracias por todas las bendiciones y entrégale las preocupaciones. Descansa confiado en que Él te ve y sabe todo lo que tienes que hacer.

“Sabes cuándo me siento y cuándo me levanto; aun a la distancia me lees el pensamiento”. (Salmo 139:2).

Pensamientos finales

Además, llevar un diario es muy útil en estos momentos, ya que me recuerda la fidelidad de Dios. Escribo mis oraciones y las preocupaciones que tengo ese día. Al final del año, lo leo de nuevo y veo la fidelidad de Dios en mi vida.

Mira esta entrada de blog para conocer más formas de adorar a Dios durante la semana.

[1] Traducción de la versión en inglés de Brother Lawrence, The Practice of the Presence of God (London: Hodder and Stoughton, 1981)

Download Glorify app

Empieza a adquirir buenos hábitos hoy mismo!

Descargar ahora!
;