4 consejos para fortalecer tu relación con Dios

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Seamos honestos, tener una relación con Dios puede ser algo tan emocionante como intimidante. Después de todo, Él es Dios, es el creador Todopoderoso que creó las estrellas y conoce a cada una de ellas por su nombre. Cuando Él se reveló al pueblo judío, en el libro de Éxodo, el monte Sinaí se cubrió de fuego y humo. ¿Puedes imaginarte eso?

Él es inmensurable, en todo el sentido de la palabra. Para dificultar las cosas, Él no se nos presenta de forma visible. Aunque Él es Omnipresente, no podemos verlo, solo podemos ver Su impacto. Esto hace que tener una relación personal con Dios sea diferente a todas nuestras demás relaciones. Cuando empecé a construir una relación con Dios, fue incómodo y un poco extraño. Afortunadamente, Él me aceptó y me guió en un viaje para acercarme más a Él. Estas son algunas cosas que me enseñó en el camino.

1. Él ya ha hecho todo el trabajo.

Es cierto que hubo una ruptura entre la humanidad y Dios. Esa ruptura se remonta al Edén y a los primeros humanos, Adán y Eva. A menudo siento que esa barrera todavía está ahí, pero afortunadamente eso no es cierto. Jesús rompió todas las barreras y nos conectó nuevamente con Dios. El apóstol Pablo explica esto de una forma maravillosa en su carta a los Efesios.

“En otro tiempo ustedes estaban muertos en sus transgresiones y pecados, en los cuales andaban conforme a los poderes de este mundo. Se conducían según el que gobierna las tinieblas, según el espíritu que ahora ejerce su poder en los que viven en la desobediencia. En ese tiempo también todos nosotros vivíamos como ellos, impulsados por nuestros deseos pecaminosos, siguiendo nuestra propia voluntad y nuestros propósitos. Como los demás, éramos por naturaleza objeto de la ira de Dios. Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor por nosotros, nos dio vida con Cristo, aun cuando estábamos muertos en pecados. ¡Por gracia ustedes han sido salvados! Y en unión con Cristo Jesús, Dios nos resucitó y nos hizo sentar con él en las regiones celestiales, para mostrar en los tiempos venideros la incomparable riqueza de su gracia, que por su bondad derramó sobre nosotros en Cristo Jesús. Porque por gracia ustedes han sido salvados mediante la fe; esto no procede de ustedes, sino que es el regalo de Dios, no por obras, para que nadie se jacte. Porque somos hechura de Dios, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios dispuso de antemano a fin de que las pongamos en práctica. Por lo tanto, recuerden ustedes los gentiles de nacimiento —los que son llamados «incircuncisos» por aquellos que se llaman «de la circuncisión», la cual se hace en el cuerpo por mano humana—, recuerden que en ese entonces ustedes estaban separados de Cristo, excluidos de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo. Pero ahora en Cristo Jesús, a ustedes que antes estaban lejos, Dios los ha acercado mediante la sangre de Cristo.”

Efesios 2:1-13

Jesús ya ha hecho todo el trabajo. Él derribó todo obstáculo entre tú y Dios, ahora puedes acercarte a Él. Hay días en los que no me siento así, estoy seguro de que hay momentos en los que tú tampoco, pero esa es la verdad. El trabajo está terminado; el Padre te ama y desea tenerte cerca.

2. La honestidad es la mejor estrategia.

Desarrollar una relación personal con Dios fue difícil para mí al crecer en una familia que todavía mantenía la tradición de ‘lo mejor para el domingo’, lo que significaba que nos vestíamos muy bien para ir a la iglesia. Recuerdo que mi papá, que era ingeniero, vestía corbata y saco todos los domingos por la mañana para ir a la iglesia. Esa imagen se quedó grabada en mi mente, y durante años adopté el mismo enfoque, ‘lo mejor para el domingo’, al intentar construir una relación personal con Dios. Me comportaba de la mejor manera posible, oraba de manera muy formal y, en general, trataba de mantener feliz Dios.

Esencialmente, estaba usando una máscara y proyectando una idea falsa de quién era yo para Dios. Lo más loco y curioso es que Él nunca se dejó engañar. Él conoce cada pensamiento que tenemos, sin embargo, yo estaba convencido de que Él quería mi “mejor versión de domingo”. Finalmente, hace unos años me cansé tanto de fingir, que no pude mantener más aquella mentira, mi máscara se cayó y fui honesto con Dios, extremadamente honesto. Grité y derramé mis más profundas frustraciones, dolores y desilusiones. Al inicio estaba asustado, preguntándome cómo Dios lidiaría con mi verdadero yo, vulnerable y roto. ¿Sabes lo que descubrí? Él no cambió ni un poco, pero yo sí cambié. Pude recibir Su amor, bondad y Su asombrosa gracia.

Dios puede lidiar contigo en tu peor momento. No hay nada que pueda escandalizarlo, sorprenderlo o hacer que te rechace. Él quiere amar a tu verdadero yo, así que deshazte de la máscara, la honestidad es la mejor estrategia.

3. No hagas una lista de tareas y no establezcas una meta.

Soy una persona extremadamente enfocada en las tareas. Me encanta tener una buena lista donde pueda ir marcando cada tarea finalizada. Desafortunadamente, adquirí esta mentalidad al construir una relación con Dios. En consecuencia, apartaba un tiempo para estar con Él e iba marcando todas las áreas que se suponía que debía cumplir.

Leer un pasaje de las Escrituras, hecho.

Pedir disculpas por aquello que haya hecho mal, hecho.

Dar gracias por algo, hecho.

Orar por mi familia y amigos, hecho.

Orar por el mundo, hecho.

Mi tiempo con Dios se convirtió en un ejercicio aburrido e inútil, y se tornó terrible. Viví así hasta que me di cuenta de que no había un objetivo que alcanzar y que no había un destino final. El objetivo era aprender a amar a Dios y permitirle a Él mostrar su amor por mí. Este es un viaje y una aventura de toda la vida, que continuará hasta la eternidad. Una vez que entendí eso, aprendí a relajarme, tomarme mi tiempo y disfrutar de estar en Su presencia, incluso si no pude marcar todas las ‘tareas’ de mi lista.

4. Estudia y medita en la Palabra de Dios.

Tu Biblia es tu mayor recurso para comprender quién es Dios y para acercarte más a Él. Sin embargo, la Biblia es extensa, compleja, misteriosa y asombrosa. También es fácil caer en el error de leerla o interpretarla de mala manera, como lo he hecho muchas, muchas veces. Para ayudarme en este sentido, he estudiado deliberadamente la Biblia a lo largo de los años y he aprendido de maestros talentosos que me ayudan a comprender correctamente lo que dice. La aplicación Glorify nos brinda ayuda, ya que incluye un breve devocional diario para aumentar nuestra comprensión de quién es Dios, mientras leemos Su Palabra. A medida que comencemos a comprender lo maravilloso que es Dios, notaremos un cambio en todas las áreas de nuestra vida. El apóstol Pablo comienza su carta a los Efesios con esta oración:

“Por eso yo, por mi parte, desde que me enteré de la fe que tienen en el Señor Jesús y del amor que demuestran por todos los santos, no he dejado de dar gracias por ustedes al recordarlos en mis oraciones. Pido que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre glorioso, les dé el Espíritu de sabiduría y de revelación, para que lo conozcan mejor. Pido también que les sean iluminados los ojos del corazón para que sepan a qué esperanza él los ha llamado, cuál es la riqueza de su gloriosa herencia entre los santos, y cuán incomparable es la grandeza de su poder a favor de los que creemos. Ese poder es la fuerza grandiosa y eficaz que Dios ejerció en Cristo cuando lo resucitó de entre los muertos y lo sentó a su derecha en las regiones celestiales, muy por encima de todo gobierno y autoridad, poder y dominio, y de cualquier otro nombre que se invoque, no solo en este mundo, sino también en el venidero. Dios sometió todas las cosas al dominio de Cristo, y lo dio como cabeza de todo a la iglesia. Esta, que es su cuerpo, es la plenitud de aquel que lo llena todo por completo.”

Efesios 1:15-23

Esta es una oración que hago por mí y también por ti, para que juntos podamos conocer profundamente a Dios y que ese conocimiento transforme nuestra vida por completo y para siempre.

Foto por Leslie Wong en Unsplash

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